sábado, 29 de agosto de 2009

La Religión de los Derechos Humanos

Introducción por Said Abdunur Pedraza

Guillaume Faye, enemigo declarado del Islam, pasó de ser un defensor del Tercer Mundo y de Europa en contra de la expansión imperialista de Estados Unidos en lo cultural, lo político y lo económico, a declarar que habrá una guerra racial en Europa en 2010. Su visión sesgada y siempre eurocentrista lo ha convertido en un fanático pro occidente, después de haber denostado de occidente por más de una década. Su ignorancia del Islam es sólo comparable con su afán de atacarlo, tergiversarlo y proclamar la necesidad de combatirlo. Faye declara que la única forma en que una sociedad puede ser armónica, es que su población sea homogénea. Con ello, abre las puertas al genocidio, la persecución, la deportación y la xenofobia (véase Incompatibilidades Fundamentales entre Nacionalismo y Pacifismo). Francia debe ser homogéneamente francesa en su población y cultura, si quiere vivir en armonía, es su idea.

Sin embargo, los seguidores de su fiebre fanática anti islámica, tan patética como inefectiva (el Islam sigue siendo la segunda mayor y la primera de más crecimiento entre las religiones de Europa, véase  Casi una de cada cuatro personas es musulmana), no mencionan nunca que Faye, antes de convertirse "milagrosamente" en abanderado de una nueva masacre brutal (léase cruzada) contra los musulmanes, era un crítico furibundo de los derechos humanos. Publico aquí un fragmento de su libro Le Système à tuer les peuples, de 1981, donde hace una exposición sobre cómo la declaración de los derechos humanos no es más que una religión secular que soporta la guerra de homogeneización cultural y política que es la base de la actual globalización económica. He tomado esta traducción de http://es.geocities.com/sucellus23/813.htm.

Quiero resaltar que el dogma cristiano de la salvación individual al que hace referencia Faye, es precisamente uno de los puntos fundamentales de discordia entre la sociedad capitalista-cristiana (basada en "un discurso sintético, es decir, un humanitarismo vulgar, que mezcla y simplifica la moral del cristianismo, del liberalismo y del socialismo", en palabras de Faye) de corte individualista, y el Islam, que es una forma integral e íntegra de sociedad (véase Leyendo la Economía de Rodolfo Llinás): En el Islam, la salvación es individual, sí, pero para lograrla, es necesario un intenso trabajo social, comunitario. Agradar a Dios es la única vía hacia la salvación, y la única forma de agradarlo a Él es cumplir con su ley, siguiendo el Corán y la Suna. Y en las palabras de Dios (Corán) y el ejemplo del profeta Mujámmad -Paz y Bendiciones de Dios sean con él- (Suna) se ordena la convivencia armónica, la construcción de familia, el rechazo a toda forma de maltrato contra animales o contra seres humanos, la defensa y protección de la mujer, la preocupación constante por los vecinos (aún si éstos no son musulmanes) y por los familiares, el respeto por la vida humana sin distingo de etnia, creencia, nacionalidad, género o condición, el uso responsable de los recursos naturales y otra serie de normas que hacen que sea imposible buscar la salvación individual sin trabajar por el bien de la comunidad y sin tener una profunda conciencia social.

Por otro lado, si como afirma Faye, "los derechos deben garantizar la felicidad que es concebida como sosiego económico y psíquico, liberación de las dificultades fisiológicas y materiales, y no solamente políticas", entonces la efectiva aplicación de dichos derechos sólo conlleva al paternalismo absoluto del estado (en todos sus aspectos positivos y negativos), y a la dependencia absoluta de la población a dicho paternalismo. Una sociedad de niños malcriados por un estado complaciente, que se ve reflejada en la actitud de muchos cristianos que consideran a Dios un padre sobreprotector y laxo, de suerte que se sienten libres de hacer cualquier cosa porque Él al final "entenderá y perdonará". Este es un punto de discordia teológica entre cristianismo e Islam: los musulmanes no consideramos a Dios como padre pues él no nos parió ni engendró, nos creó del barro, no a su imagen y semejanza pues nada en la creación se le asemeja, sino a imagen y semejanza del hombre en sí mismo, ya que Adán fue creado adulto mientras nosotros, descendencia de Adán, hijos de Adán, pasamos por varias fases para llegar a la adultez. Por tanto, los humanos no somos descendencia de Dios, somos creados por Él, lo que significa que Él es nuestro Dueño y Señor; no somos Su linaje, somos Su propiedad (véase Más Allá de un Mero Cristianismo).


La Religión de los Derechos Humanos

por Guillaume Faye

Primera en aparecer, en 1776, bajo la forma de la Declaración de Independencia, la versión americana de la ideología de los derechos humanos hace más hincapié en la búsqueda por el hombre de la felicidad, en el derecho del individuo a resistir a toda soberanía que obstaculizaría su "libre árbitro" y su placer, que en los derechos políticos del ciudadano. La Constitución americana refleja esta concepción del Estado de Derecho: los gobernantes tienen por principal objetivo la garantía de los derechos humanos. La finalidad asignada a la política es permitir que los hombres gocen, en seguridad, de sus bienes. Tal filosofía, que se inspira directamente en los hedonistas anglosajones y en los topicos del Segundo Tratado de Locke, presenta ya los fundamentos doctrinales del Estado benefactor occidental moderno, para el cual la gestión de la "felicidad pública" (common good) prevalece sobre la dirección política del destino de la nación. En este sentido, si la Revolución francesa fue fundadora de una "nación", la Revolución americana lo fue de una "sociedad", instancia despolitizada, dónde lo cotidiano y no la historia pasa a ser, como dice Baudrillard, el "destino social".

En esta sociedad (podemos también hablar de "Sistema", en comparación con las ideologías políticas de los pueblos), la filosofía de los derechos humanos tiene por vocación de convertir al mundo entero. Mientras que la concepción rousseauista del derecho de la Revolución francesa profesaba un universalismo político, que pretendía convencer a los otros pueblos de organizarse cívicamente bajo el régimen representativo de la "nación soberana", sin que la política o la historia fuesen suprimidas, la filosofía americana de los derechos humanos marginaliza estas dimensiones históricas y políticas: el universalismo no es político, toma matices de cruzada social; determina, para todos los hombres, más allá de sus culturas particulares, un ideal universal (libre-arbitro, felicidad individual, etc) y asigna a todos los Gobiernos de la Tierra la misión de satisfacerlo y en consecuencia de cumplir con sus exigencias existenciales. Esta extravagante pretensión, que se encuentra hoy formalizada como compromiso jurídico internacional por la Declaración universal, traduce la influencia bíblica muy profunda que se ejerció sobre los juristas americanos. Los Estados Unidos se creen implícitamente los depositarios de lo que un sociólogo americano llama "el Arco de las libertades del mundo". Se detectan en la concepción americana de los Derechos, además de un jusnaturalismo (creencia en "derechos naturales") dogmático, el sentimiento "de la elección divina" de los Americanos cuyo destino providencial sería el de un nuevo pueblo judío. No es asombroso, en estas condiciones, que en cuanto se alejaron de su preocupación las guerras exteriores, los Estados Unidos de Jimmy Carter hayan encontrado naturalmente en la cruzada por los derechos humanos el eje principal de su acción y de su "misión" internacional.

Es necesario hablar bien de "misión", y no de política, en la medida en que ésta supone un poder cuyos constituyentes americanos, impregnados de biblismo, en rebelión contra el rey de Inglaterra, no pensaban sino en limitar las prerrogativas "históricas", en favor de subordinarlo a la economia y a la teologia.

En la Declaración de Independencia (Filadelfia, 4 de julio 1776), se encuentra en efecto esta fórmula reveladora: "consideramos como verdades evidentes que los hombres nacen iguales; que son dotados por su Creador con ciertos derechos inalienables, entre éstos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad (individuales); que se instituyó a los Gobiernos humanos para garantizar estos derechos."

En el idéologèma de la felicidad, la versión americana de los derechos humanos incluye este concepto, formulado en Hobbes, Locke o Rousseau, en el que el individuo constituye la unidad básica de la vida. Tal idea, hoy rechazada por las ciencias sociales y por la etologia, proviene, como lo mostraron Halbwachs y Baudrillard, de la transposición política del dogma cristiano de la salvación individual. El destino colectivo e histórico se encuentra puesto entre paréntesis, negado, en favor del destino existencial del individuo. Mientras que la práctica religiosa garantizaba a este destino individual una realización trascendente, tolerando en el tiempo la historia humana, con la laicización del cristianismo fueron los derechos humanos los que se volvieron los instrumentos de la realización immanente de ese destino.

Para Hobbes, en quien se inspiró Rousseau, la sociedad es un "ser artificial" (Léviathan, CH XXI). Los derechos humanos constituyen, en el autor del Discurso sobre el origen de desigualdad, el medio para liberarse de la dependencia de los hombres (beneficiándose al mismo tiempo de las ventajas de la vida en sociedad), idea que se encontrará en Jean-Paul Sartre. Rousseau admitía sin embargo la permanencia de la lucha "insuperable" contra la dependencia de las cosas. Pero la filosofía de los derechos humanos, prosiguiendo las concepciones lockianas, pretende liberar al hombre de la dependencia de las cosas. Los derechos deben garantizar la felicidad que es concebida como sosiego económico y psíquico, liberación de las dificultades fisiológicas y materiales, y no solamente políticas. Este deslizamiento hacia una concepción radicalmente pasiva de la existencia social señala paradójicamente la perversión de todo derecho. La función de los derechos humanos no es jurídica; ejerce una función suprema de legitimación del Sistema comercial occidental.

Como lo mostramos anteriormente, la civilización comercial, seguida en eso con algún retraso por la sociedad soviética, está caracterizada por la extensión de subsistemas racionales y técnicos de actividad. Una dirección política ya no mantiene la cohesión del grupo sino, como lo mostró Max Weber, por medio de una autorregulación descentralizada de carácter tecnócratico. El consenso social se basa en la adhesión práctica y espontánea de los individuos a un estilo de vida del que ya no pueden prescindir, adhesión que opera en los subsistemas (la empresa, el medio profesional, el universo del automóvil, el domicilio, el mundo del ocio, etc), y no en el conjunto de la sociedad. Para legitimar su soberanía, el Sistema no necesita pues ya un discurso político que atraiga la adhesión, ni de mitos movilizadores nacionales. De ahí la déspolitización y la desnacionalización de la sociedad civil, lo que Weber llama su "secularización". La validación de las estructuras sociales por argumentaciones políticas o "tradiciones indudables" cede el lugar a una validación por ideologías económicas y pragmaticas, como lo mostró Louis Dumont, o éticas privadas que justifican un estilo materialista de vida; estas últimas copian el aspecto mecanicista y economista del sistema internacional que trata de legitimar, y que, como lo vieron Weber, Gehlen, Schelsky y Heidegger, está basado en una interpretación de la ciencia y la técnica como actividades racionales y necesariamente orientadas hacia la obtención de la felicidad (económica) individual.

Las ideologías modernas del sistema comercial van, pues, mundialmente, a valorizar estos dos idéologèmas-clave de la racionalidad y la felicidad. ¿Pero dónde van a encontrar, superando sus diferencias, el punto común donde puedan converger, el "cobertizo" que legitimará estas dos ideas? En la filosofía mundial de los derechos humanos, precisamente, que funciona también como legitimación suprema y sintética del sistema comercial. Solo será pues al final del siglo XX que esta filosofía, que transporta la visión mecanicista del mundo del siglo XVIII, encontrará su aplicación práctica.

Otra ventaja de la ideologia mundial de los derechos humanos es que oculta la impotencia y la insignificancia del discurso político de las esferas dirigentes, las cuáles, en efecto, como proceden por medio de una gestión autoritaria de la sociedad-economia, no tienen más discursos ideológicos coherentes que correspondan a una legitimación democrática práctica. Por otra parte, un discurso muy tecnócratico seria mal recibido. De ahí la necesidad implícita, o incluso inconsciente de recurrir a un discurso sintético que recupera, por medio de grandes principios, la idea democrática. Un discurso sintético, es decir, un humanitarismo vulgar, que mezcla y simplifica la moral del cristianismo, del liberalismo y del socialismo. Como lo observa Habermas, "la solución de los problemas técnicos escapa al debate público, que (...) correría el riesgo de poner en cuestión las condiciones que definen el sistema" (1).

La filosofía de los derechos humanos presenta otras ventajas: legitima la desaparición progresiva de las especificidades etnoculturales, siempre problematicas para el poder establecido, validando la mejoria economica del nivel de vida como ideal oficial y "éxito indudable" del Sistema; tal es el sentido, por ejemplo, de las recientes declaraciones internacionales sobre los "derechos económicos y sociales". Del mismo modo, los temas relativos a los "derechos a la diferencia" solo están allí para neutralizar la idea de diferencia etnocultural, marginalizandola como derecho secundario a una diferenciación subcultural. El ideal antihistórico de los derechos humanos, común a los liberales y a los filósofos de la escuela de Frankfurt, trae también, como lo formuló ingenuamente Habermas (2), una "perspectiva de nivelación y satisfacción en la existencia". Tal perspectiva, incompatible con toda especifidad cultural, nacional o política viva y movilizadora, intenta hoy imponerse como mito mundial.

Mito paradójico: se considera a si mismo como racionalidad y moralidad pura, y declina al mero bienestar económico, pero pretende al mismo tiempo actuar efectivamente (por medio de topicos negativos donde se condenan las "tiranías" y no por medio de movilizaciones positivas). Así pues, como hecho novedoso, el derecho toma las funciones del mito. ¡Suprema paradoja de este siglo! Este fenómeno se produce a escala planetaria y, si falla, su quiebra dejará un vacío planetario, el de la ilegitimidad global de toda una civilización, que habría intentado reconciliar el derecho, al pensamiento positivo, recurrente, memorizado y normativo, con el mito, pensamiento irracional, proyectado, emocional. Bonita utopía.

Si la filosofía contemporánea de los derechos humanos señala el punto de convergencia de todas las corrientes de la ideología igualitaria, no es solamente porque el Sistema necesita una legitimación teórica suprema; es también porque el tema de los derechos humanos constituye un aspecto histórico común del pasado de todas esas ideologías, y que a ese respecto, las reúne en un momento en el que tienen necesidad. Liberalismos y racionalismos de tradición anglosajona o francesa, socialismos reformistas, kantianismo, marxismo (por medio del hegelianismo), cristianismo social, todas estas corrientes pasaron, en "la historia de su gran relato ideológico", para emplear la expresión de Jean-Pierre Faye, por el idealismo racional de los derechos humanos. Incluso el cristianismo integrista, que no rechaza los fundamentos del derecho natural canónico, puede tambien unirse a ellas.

De ahí proviene la regresión intelectual, el retorno teórico de la inteligensia occidental a los derechos humanos que, por las concepciones que tienen, corresponden finalmente a las necesidades de legitimación de una civilización planetaria economista y mecanicista.

En el momento en que esta civilización controvertida por todas las partes (excepto en la vida de sus subsistemas) no encuentra ideología política para legitimarse, los derechos humanos son los unicos con poder establecer un consenso en la forma de un pequeño denominador común ideológico.

Esta simplificación ideológica es acentuada por las deformaciones que hacen sufrir a todo discurso los mass-media de comunicacíon internacionales. Aparece entonces una especie de dogma, revelado en la prensa, sobre las ondas, en la televisión, etc. Una verdadera "religión" de los derechos humanos inunda el Sistema, en la forma de filosofía emocional y simple; es su sistema sanguíneo, su alimento espiritual.

En este sentido, solamente la filosofía de los derechos humanos podía agrupar a una inteligensia occidental sollozante, desde una decena de años, por el desmoronamiento de su discurso teórico y el hundimiento de sus modelos sociales. Que marxistas o socialistas revolucionarios, cuya familia de pensamiento había pretendido superar la fase "del idealismo pequeño-burgués" (Lennin) y del "formalismo" (Marx) de los derechos humanos, vuelvan de nuevo a su defensa, es la evidencia de un retroceso teórico del pensamiento igualitario. Este retroceso, esta regresión ideológica, coinciden por otra parte con el paso del igualitarismo de una fase dialéctica, inaugurada en los siglos XVII y XVIII, y caracterizada por la inventividad y el auto-rebasamiento intelectuales, donde la formulación de las ideas precedía su aplicación política y social, a una fase sociológica, en la cual la difusión social y comportamental masiva de las formas de vida igualitarias y el triunfo del tipo burgués han producido la decadencia de las formulaciones ideológicas revolucionarias y el retorno a una sensibilidad humanitaria. Los hechos sociales controlan entonces las ideas, que se simplifican y adoptan la forma que les imponen los medios de comunicación y las normas de bronce de un periodismo mundial. Al triunfar, la ideología igualitaria deja poco a poco de ser inventiva; tiende a homogenizarse y a masificarse. La filosofía de los derechos humanos, como discurso de una burguesía planetaria y sentido de su proyecto, constituye la forma axial de esta masificación de las ideas.

Las trayectorias intelectuales de antiguos izquierdistas, hoy agrupados en la Universidad de Vincennes en torno al grupo "Dire", de antiguos situacionistas, las de Henri Lefebvre, de Bernard-Henri Lévy, de André Glucksmann, para no hablar de las de Jean-Paul Sartre o de Maurice Clavel, corroboran este cambio, esta "Unión consagrada" en torno a una nueva religión de los derechos humanos que habría hecho sonréir a los gurúes "antiburgueses" de los años sesenta. Ciertamente, se dirá que esta reagrupación en torno al mismo discurso de todas las corrientes igualitarias es acentuada por la decepción de los ex-revolucionarios ante los fracasos de sus modelos (la URSS, Cuba, Camboya, etc), pero se puede también pensar que ha sido acelerada por la aparición de un adversario común detectado a través de la reciente presencia, en varios países de Europa, de una corriente teórica y cultural no igualitaria y "suprahumanista", sumariamente calificada por Maurice Clavel de "neopaganismo"...

Significativas son a este respecto las trayectorias convergentes de las ideologías cristianas y marxistas que, partiendo de una oposición al humanismo de los derechos humanos, llegan hoy a colocarlo en el centro de sus tesis.

El cristianismo católico, en particular, combatió durante mucho tiempo la filosofía de los derechos, no sobre el fondo sino sobre la forma, acusándola fundar el derecho natural sobre "el orgullo del hombre", sobre principios profanos, y no desde una moral revelada por Dios.

El cristianismo moderno, que se separa de la fe religiosa y la teología clásica, no tiene necesidad, para laicizarse, de recurrir a otros fundamentos que los del propio evangelio. Hay una moral civil sentada sobre el derecho natural y la superioridad del individuo en la Biblia. Por ello, los temas de los derechos humanos le parecen perfectamente admisibles, lo que no era el caso a principios de este siglo. El padre Michel Lelong veía incluso recientemente en la adhesión a los derechos humanos un criterio de juicio de las familias de pensamiento, más importante que las posiciones sobre la religión. Explicaba que importaba poco que se fuese ateo o creyente con tal que se creyera en los derechos humanos. (3)

En la tradición marxista, que distinguía entre "libertades formales" (burguesas) y "libertades reales" (socialistas), los derechos humanos se rechazaban como una fase histórica pasada. Marx lanza en el Manifiesto su famoso anatema: "Su derecho no es más que la voluntad de su clase (burguesa) manifestada en la ley". Los marxistas modernos, mucho menos revolucionarios que sus grandes antepasados y más preocupados con la conveniencia humanista, dudan en renovar esta condena del derecho burgués como discurso de legitimación económica.

La crítica del "derecho humanitario burgués" no es realizada más, desde que la revolución se sospecha de quienes se oponen a la "felicidad." Este abandono del antihumanismo no fue iniciativa de Roger Garaudy o del pensamiento publicitario de Henri Lefebvre. Como en otros temas, los intelectuales franceses vuelven a copiar evoluciones conceptuales ya realizadas en otra parte. Fue en realidad la escuela de Frankfurt y su más famoso representante, Max Horkheimer, quien inicio el retorno desengañado y doloroso al humanismo de los derechos humanos, que será reanudado más tarde por la inteligensia occidental de izquierdas, cuando no marxista.

En 1937, como buen marxista ortodoxo que era aún, Horkheimer escribía: "la creencia idealista en un llamado a la conciencia moral que constituiría una fuerza decisiva en la historia es una esperanza que sigue siendo extranjera al pensamiento materialista" (4). En 1970, después de haber sido chocado por la experiencia estalinista, el mismo Horkheimer escribía: "Antes, deseábamos la revolución, pero hoy nos dedicamos a cosas más concretas (...) la revolución conduciría a una nueva forma de terrorismo. Es mejor, sin rechazar el progreso, conservar lo que se puede considerar de positivo, como, por ejemplo, la autonomía de la persona individual (...) debemos más bien preservar, entonces, lo mejor del liberalismo." (5)

Así pues, para Horkheimer que, significativamente, fue el más profundo de los pensadores marxistas del siglo XX, el materialismo histórico, el liberalismo burgués y el cristianismo deben unirse, ya que tienen el mismo discurso y defienden la misma trilogía fundamental: individualismo, felicidad (o salvación), racionalidad.

Este acuerdo en torno a un mínimo ideológico, es pues, paralelo a la voluntad de extensión de esa ideología a todo el Sistema occidental, a toda la "americanosfera". Una única sociedad, una única cultura, un único pensamiento.

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NOTAS

(1) Jürgen Habermas, la ciencia y la técnica como ideología, Gallimard 1973. ver también Helmut Schelsky, Der Mensch en Der technischen Zivilisation, Düsseldorf 1961.

(2) Jürgen Habermas, opus cit.

(3) Le Monde, 28 de agosto de 1980.

(4) Max Horkheimer, "Materialismo y moral", en Teoría crítica, Payot 1978.

(5) ibídem.

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sábado, 22 de agosto de 2009

¿Es peligrosa la carne de cerdo?

¿Es peligrosa la carne de cerdo?

por Said Abdunur Pedraza

El siguiente artículo está basado en datos epidemiológicos de la OMS, reportes sobre la situación en América Latina y el Caribe de la OPS y estudios de varias universidades colombianas. Se complementa con algunos artículos periodísticos.


Jorgen Shlundt, director del departamento de la Organización Mundial de la Salud para Seguridad Alimenticia, Zoonosis y Enfermedades de Origen Animal, advirtió al mundo que la carne de cerdo podía contener el virus de la gripe porcina, sustentándose en un caso canadiense. Shlundt aseguró que "es posible que los virus de la gripe sobrevivan al proceso de congelación y sigan presentes en carne descongelada, así como en productos derivados de la sangre. La carne de cerdos enfermos o hallados muertos no debería procesarse ni utilizarse para el consumo humano bajo ninguna circunstancia" (tomado de http://www.elmundo.es/elmundosalud/2009/05/06/medicina/1241631423.html). 24 horas después, María Neira, directora de Salud Pública y Medio Ambiente del mismo organismo, aclaró que el virus sólo se transmite de humano a humano (véase la nota en http://www.libertaddigital.com/sociedad/la-oms-se-contradice-se-puede-comer-jamon-y-carne-de-cerdo-1276358581/). Desde ese momento, se ha hecho una fuerte campaña para revitalizar el consumo de carne de cerdo que se vio afectado por el miedo a la nueva influenza. Sin embargo, la OMS ha mantenido que los cerdos enfermos no deben ser destinados al consumo humano.

Los medios se han esforzado en cambiarle el nombre común a la enfermedad por el nombre técnico del virus, gripa A (H1N1), y en enfatizar que la enfermedad no se contagia por consumir cerdo. Pero, ¿qué tan seguro es comer carne de cerdo?


Se dice que la producción tecnificada de carne de cerdo hoy día garantiza la eliminación de las toxinas y parásitos, propios del ganado porcino. Eso significa que si confiáramos en que se nos provea carne producida con los más altos estándares de calidad, no habría demasiado peligro para la salud humana. Por supuesto, en América Latina sabemos que se cometen todo tipo de adulteraciones y existe toda forma de corrupción, de modo que si uno no tiene forma de avalar la calidad del producto recibido, no puede estar seguro 100% de que no pone en riesgo la salud de quienes lo consuman. Los embutidos, siempre se ha sabido, son peligrosos, en especial por algunas prácticas que se llevan a cabo en muchos países como el nuestro, donde se recurre a químicos y colorantes para extender la vida del producto (no me refiero al procedimiento normal de agregar preservantes, sino a químicos añadidos después de la fecha de vencimiento para mantener el producto en el mercado), a costa de la salud de la gente. No sólo lo hablo desde mi experiencia personal y de muchas personas que he conocido, propias y extranjeras, que han sufrido intoxicaciones por el consumo de salchicha, salchichón, paté y otros. También lo digo desde mi conocimiento como antiguo estudiante de biología, donde tuve la oportunidad de hacer cultivos a partir de embutidos de supuesta alta calidad comprados en supermercados reconocidos, que siempre arrojaron presencia de peligrosas bacterias como salmonelas y shiguelas. A esto hay que sumarle el hecho de que el cerdo se ha convertido en los últimos años en vector de nuevas cepas del virus de gripe aviar (y por supuesto, de la consabida gripe porcina), lo que lo hace aún más peligroso.

Aún la producción altamente tecnificada de cerdo debe lidiar con el problema de que estos animales tienen elevadas cantidades de grasa. El consumo de cerdo es el principal causante de problemas cardíacos en Estados Unidos, donde las cardiopatías son la principal causa de muerte, debido a que la grasa porcina tiene un alto contenido de colesterol y no puede ser retirada de forma mecánica del músculo, pues está mezclada con las células que lo forman. Si bien, como todas las carnes, el cerdo presenta una fuente importante de proteínas, estas son de bajo valor biológico (menor que el huevo, la leche, el pollo, el pescado, la soja, la vaca y el cordero). En efecto, el cerdo presenta en sus músculos grasa interfibrilar, que dificulta la digestión y hace menos aprovechable la proteína, que de por sí es de muy baja calidad. En resumen, la carne de cerdo siempre tiene altos niveles de grasa y eleva el colesterol, por muy magra que sea.

En Bogotá y sus alrededores existe un gran número de mataderos ilegales que son los que proveen de carne de res y caballo a gran parte de la población; sin embargo, los riesgos relacionados con el consumo de carne de cerdo son mucho mayores, por lo que sin dejar de enfatizar en la necesidad de obtener la carne de res de lugares certificados, es importante tener en cuenta que si le meten a uno carne de caballo esto no implica el peligro a la salud que sí implica el que le metan a uno carne de cerdo no tecnificada o de calidad dudosa. Por ello, y después de ser testigo de las formas antihigiénicas (y también, contrarias a los cánones mínimos de no maltrato hacia los animales) como son transportados los cerdos hacia los mataderos, me di a la tarea de recopilar información científica, académica y periodística al respecto. Estos son los resultados:

Riesgos a la Salud por la Crianza de Cerdos en sitios de disposición final de resíduos sólidos en América Latina y el Caribe (libro publicado por la Organización Panamericana de la Salud en Lima, Perú, 2007, tomado de http://www.bvsde.ops-oms.org/bvsacd/cd67/libro.pdf): "Los residuos sólidos orgánicos que ingresan a los sistemas de crianza en y alrededor de sitios de disposición final se relacionan con algunas enfermedades transmisibles entre personas y animales. Estas enfermedades son de importancia por su impacto en la salud y por el costo que representan para la sociedad. Sin embargo, algunas de ellas son desatendidas en la Región. Durante la 14ª Reunión Interamericana a Nivel Ministerial en Salud y Agricultura, desarrollada en abril de 2005, se mostró un amplio espectro de enfermedades desatendidas que incluyen parasitosis, virosis y bacteriosis. En ese grupo de afecciones se encuentran las zoonosis que afectan a las poblaciones postergadas de ALC; destacan entre ellas la hidatidosis, la teniasis y cisticercosis, la brucelosis, la leptospirosis y la triquinosis, entre otras. [...] El hombre adquiere la cisticercosis principalmente cuando ingiere agua o alimentos (verduras) contaminados con huevos de Taenia solium, que se encuentran en las heces humanas; el hombre desarrolla la Taenia solium al ingerir carne de cerdo mal cocida que contiene larvas de la Taenia (cisticercos). Por contacto con animales enfermos o con sus excreciones y secreciones el hombre puede adquirir otras enfermedades como la brucelosis o la leptospirosis.

[...] Actualmente, la especie porcina cobra singular importancia por su papel epidemiológico asociado a la aparición de nuevas cepas del virus de la influenza aviar. Existe una amplia lista de enfermedades transmisibles relacionadas con los cerdos, desde simples colitis, enfermedades respiratorias y micosis hasta aquellas de mayor implicancia como las parasitosis intermediarias. Las micosis, las enfermedades respiratorias y las colitis pueden tener impactos muy severos, dependiendo de las condiciones en las que se presentan. En algunos casos pueden llegar a ser tan perjudiciales desde el punto de vista económico y sanitario, como la teniasis y la cisticercosis. En América Latina es de mayor importancia y ocurrencia las infestaciones parasitarias por el consumo de carne de cerdo, antes que por la carne de vacuno. Esto se explica por la conducta coprófaga del cerdo como respuesta natural para cubrir sus requerimientos de hierro, elemento que es deficitario en estos animales por su fisiología. [...] Entre 1983 y 1993 en Colombia se detectaron 165 casos de neurocisticercosis, 89 de ellos provenientes del área urbana de Bogotá. Se estima que un solo cerdo parasitado [con alguna especie de Triquinella], de unos 100 kg, puede ser una fuente potencial de infección para 360 personas. Si se considera que en la fabricación de embutidos suele mezclarse la carne de cerdo con la de vacunos, el riesgo potencial es aún mayor. [...] La brucelosis porcina es enzoótica en la mayoría de los países y si bien los datos disponibles son de escaso valor estadístico, se considera que [América Latina] es la zona con más alta prevalencia en el mundo. [...] Muchas de las enfermedades relacionadas con los residuos sólidos, incluidas parasitosis, virosis y bacteriosis, se encuentran desatendidas en América Latina y el Caribe. [...] Algunas enfermedades transmisibles entre los animales y el hombre, como la cisticercosis, teniasis o triquinosis, tienen una fuerte relación con el cerdo. [...] Los factores ambientales y socioculturales negativos y la escasa cobertura de los medios de control por parte de las entidades públicas propician la presentación de enfermedades zoonóticas."

Se inician operativos para decomiso de embutidos y bebidas no autorizadas (noticia de la oficina regional boliviana de la Organización Panamericana de la Salud en junio de 2005, tomado de http://salud.ops.org.bo/servicios/?DB=B&S11=7225&SE=SN): "En algunos casos las empresas o microempresarios no realizan el trámite ni se someten a las pruebas que exige el Senasag porque para economizar el contenido de carne utilizan almidón y harina para el relleno del embutido. Por eso, al consumir este producto las personas sufren diarreas y acidez. El uso de nitrato y nitritos en los embutidos para darle mayor durabilidad y conservar el color y el olor puede afectar los órganos como el hígado y las vías urinarias. Además, el uso de colorantes artificiales no autorizados en la preparación de los embutidos pueden afectar al organismo produciendo infecciones y malestar estomacal."

Carnes procesadas y cáncer de páncreas (artículo publicado en la Web del Hogar, tomado de http://www.webdehogar.com/salud-familiar/05061504.htm): "De acuerdo a las estadísticas de muerte por cáncer de páncreas, un estudio realizado en más de 100.000 casos en poblaciones diversas descubrió que en todos los grupos étnicos, hay un 67% más de posibilidades de morir por cáncer de páncreas cuando hay consumo habitual de embutidos y carnes procesadas."

Detección de Toxoplasma gondii en carnes de consumo humano por la técnica de reacción en cadena de la polimerasa en tres ciudades del eje cafetero (artículo de la Asociación Colombiana de Infectología, publicado en la revista científica Infectio, tomado de http://www.scielo.org.co/scielo.php?pid=S0123-93922007000300004&script=sci_arttext): "En cada ciudad se obtuvieron 20 muestras por tipo de carne de establecimientos comerciales clasificados en estratos.
[...] El 52.7% de las muestras de carne tomadas fueron positivas para la presencia de T. gondii. La carne de cerdo fue la más contaminada (70%), con mayor prevalencia en Manizales (80%), seguida por la carne de res en Armenia con 80% de resultados positivos y, por último, la carne de pollo en Pereira presentó la prevalencia más alta (70%). No hubo muestras positivas en pollos en Manizales. Se concluye que existe un alto grado de exposición en los tres tipos de carne analizados, los cuales se pueden considerar como alimentos de riesgo potencial para la transmisión de la infección. [...] La carne contaminada es una fuente de infección muy importante para los seres humanos y en Colombia se ha encontrado que puede ser la fuente de infección para el 25% de los casos de toxoplasmosis durante el embarazo. El cerdo es una de las especies de las que más se ha aislado el parásito, por lo que su carne se ha considerado como la fuente más importante de transmisión de T. gondii para el hombre, sobre todo cuando se consume cruda o mal cocida. [...] En este estudio se encontró que, de 60 muestras de carne de cerdo, 70% fueron positivas al parásito por la técnica PCR, lo que confirma su importancia como fuente de transmisión de la infección."

El complejo parasitario Cisticercosis/Teniosis Humana y Cisticercosis Porcina como enfermedades de notificación obligatoria en Colombia (monografía publicada por El Portal de la Salud en 2007, tomado de http://www.elportaldelasalud.com/index.php?option=com_content&task=view&id=144&Itemid=154): "El complejo parasitario teniosis/cisticercosis es una enfermedad endémica en Colombia, desatendida por el sistema nacional de salud, a pesar de estar inscrita como enfermedad de notificación obligatoria [...], en las investigaciones encontradas desde 1985 hasta el 2006, se encuentran altas prevalencias en los sectores rurales, y poblaciones cautivas con manifestaciones clínicas neurológicas. [...] La cisticercosis es un complejo parasitario causado por el metacéstodo de Taenia solium que se presenta habitualmente en el cerdo y erráticamente en el hombre, donde se desarrolla el ciclo reproductivo. Esta zoonosis en el hombre se presenta con una característica cosmopolita con preferencia en el sistema nervioso central (SNC) denominado neurocisticercosis, que trae consecuencias devastadoras, para quien lo padece. Su distribución es endémica en países en vía de desarrollo donde las condiciones de saneamiento básico, manutención porcina y control como principal factor de riesgo son precarias. [...] Una de las posibles razones por las cuales la cisticercosis no sea correctamente reportada es por su diversidad patológica, dificultad diagnóstica e incidencia demográfica; casos rurales aislados, donde la teniosis como primera fuente de infección aunque generalizada es en gran parte subestimada y no consultada, tampoco relacionada a la parasitosis errática que sobreviene el estado larvario, tal y como puede observase en las zonas geográficas afectadas por el binomio teniosis/cisticercosis, reportadas por el ministerio de salud. [...] Los reportes de la Secretaria de salud de Bogotá están en diferentes localizaciones geográficas por ser el frigorífico de Guadalupe epicentro de un gran abastecimiento porcino. Reflejan sin embargo focos de infección puntuales en la medida de que no es el único matadero demandado para el mismo sector geográfico con los mismos proveedores. Cabe resaltar que se utiliza esta notificación por ser la única fuente de información encontrada, que se podía analizar como notificación de las diferentes entidades del Sistema Nacional de Salud. Claramente se puede observar (como un ejemplo), que las notificaciones de la secretaria de Bogotá por parte del matadero Guadalupe de 10 departamentos, no son reportadas al entonces Ministerio de Salud como ente final del sistema de salud de Colombia, así como el reporte exclusivo de 7 entidades departamentales al ministerio de salud. Estos datos traslapados […] muestran focos de infección de cisticercosis porcina no detectados en última instancia por el ministerio de salud (y exclusivamente de un solo frigorífico para el caso de Bogotá), además de un número muy bajo de entidades notificadoras, demostrando que el programa de cisticercosis /teniosis no puede para la fecha dar un dictamen verídico del comportamiento de la cisticercosis/teniosis porcina a nivel epidemiológico en el país a falta de la colaboración por las diferentes entidades notificadoras del sistema nacional de salud. [...] La información recopilada de cisticercosis humana y porcina o del complejo parasitario teniosis/cisticercosis, a partir de las investigaciones por parte de diferentes instituciones es muy incipiente (40 publicaciones encontradas) y es un reflejo de la poca socialización que tienen los diferentes grupos de investigación en el ámbito Colombiano reflejado tanto en la consecución del material bibliográfico como en cruce de información en todos los temas, que no nos permiten avanzar con certidumbre en un conocimiento de estado de arte del complejo parasitario cisticercosis/teniosis. [...] A pesar de que el marco legal está diseñado para que una enfermedad como la cisticercosis se notifique y se vigile, en Colombia se omiten este tipo de reglamentaciones en función de la política encargada por cada gobierno que prioriza otros eventos de salud descuidando, de manera despectiva enfermedades que de igual manera son altamente lisiantes y comprometen la vida útil de personas en edad productiva.[...] Para el año 1985 se hace un llamado en el aumento de la cisticercosis porcina, en los Llanos Orientales, en virtud de las condiciones de salubridad observadas, luego en 1991 se reconoce la relación existente entre los pacientes epilépticos y la cisticercosis como agente etiológico, causal del 25% de esta patología, en especial para el departamento de Nariño, evento ampliamente registrado en la literatura. Otros cuadros clínicos como son crisis convulsivas, y cefaleas principalmente, característicos al sistema nervioso central, se observaron en estudios posteriores (1992), donde se llama la atención la alta frecuencia de esta parasitosis en personas jóvenes. Para el año 2000 la cisticercosis tanto humana como porcina es endémica en diversas comunidades de Antioquia."

Peligro de triquinosis en los países del este de Europa por consumo de productos porcinos (artículo publicado por el website Agroinformación, tomado de http://www.blogalimentacion.com/2007/10/25/peligro-de-triquinelosis-en-los-paises-del-este-de-europa-por-consumo-de-productos-porcinos/): "En octubre de 2007 se desató un escándalo por más de 170 casos de triquinelosis en Polonia, debido a la carne de cerdo. Se reportó que las carnes provenientes de Rusia, Croacia, Serbia, Lituania y Letonia presentaban igualmente alto riesgo de contaminación."

Informe sobre probable brote de triquinosis (noticia aparecida en el diario argentino Convergencia, en julio de 2008, sobre la detección de casos de triquinosis, causada por la carne de cerdo, tomado de http://www.diarioconvergencia.com.ar/verarticulo.php?ida=956): "El primer caso correspondió a un varón de 29 años de edad, estudiante, que el día 17 de junio pasado presentó un cuadro de diarrea intensa que duró alrededor de una semana. El 28 del mismo mes –dijo la funcionaria–, agregó vértigos, dolor periorbitario bilateral, cefalea, dolores musculares y fiebre, por lo que debió ser internado en el Hospital Iturraspe; con diagnóstico presuntivo de triquinosis, se envió una muestra de suero al Laboratorio Central para los análisis correspondientes, informó. Uboldi señaló que 'el paciente refirió haber consumido embutidos de cerdo (chorizos) en la semana del 7 de junio, que fueron comprados por su padre a un vendedor ambulante en el barrio Barranquitas de la ciudad de Santa Fe'.

Escándalo en Irlanda por carne de cerdo tóxica (noticia aparecida en la revista de prensa europea EuroTopics en diciembre de 2008, tomado de http://www.eurotopics.net/es/presseschau/aeltere/NEWSLETTER-2008-12-09-Escandalo-en-Irlanda-por-carne-de-cerdo-toxica): "Las autoridades irlandesas han detectado carne de cerdo contaminada con dioxina procedente del pienso con el que se alimentaba a los animales. En Irlanda se han empezado a sacrificar cerdos y otros países han retirado del mercado los productos porcinos irlandeses. La prensa europea debate cuál debe ser el siguiente paso."

Caso de triquinosis afecta a familia entera (noticia aparecida en el diario chileno La Tercera, en septiembre de 2008, tomado de http://www.latercera.cl/contenido/25_51612_9.shtml): "Profesionales de Salud Ambiental se trasladan a esta hora a la comuna de Bulnes para dimensionar un caso de triquinosis que mantiene en riesgo a todos los comensales que participaron en una fiesta familiar en la que disfrutaron de diversos preparados con carne de cerdo faenado para la ocasión."



Localizados en Sevilla siete nuevos casos de triquinosis (noticia aparecida en el diario español El País, en diciembre de 1985, tomado de http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Localizados/Sevilla/nuevos/casos/triquinosis/elpepisoc/19850121elpepisoc_6/Tes/): "Siete nuevos casos de triquinosis se han detectado en varias poblaciones de los alrededores de Sevilla, lo que eleva a 13 la cifra de afectados desde que el pasado día 7 apareciesen tres personas con síntomas de esa enfermedad. Después de recibir las primeras denuncias, la Delegación Provincial de Sanidad solicitó muestras de embutidos procedentes del cerdo de dos chacinerías de la localidad sevillana de El Castillo de las Guardas e inmovilizó todos los productos derivados de ese animal."

Aplicación de la técnica de PCR como herramienta diagnóstica y epidemiológica para la detección de formas infectivas de Toxoplosma gondii en carnes de cerdo para consumo humano (publicado en las memorias del II Encuentro Nal. De Investigación en Enfermedades Infecciosas, Bogotá, 2000): "Una de las principales causas de la infección de los seres humanos con T. gondii es la ingestión de carnes contaminadas con quiste de este parásito. Estas carnes principalmente son de origen porcino. En Colombia, el consumo de carnes de cerdo, es uno de los principales renglones de la alimentación de la población, colocando aproximadamente a 33 millones de colombianos en riesgo de adquirirla. […] La prevalencia de toxoplasmosis en cerdo es de 33.6%. La población bogotana se encuentra en alto riesgo de adquirir la infección por la alta prevalencia de toxoplasmosis en cerdo."

Trasmisión de Toxoplasma gondii en Costa Rica: Un concepto actualizado (artículo publicado en la revista Acta Médica Costarricense, 2001, tomado de http://www.medicos.sa.cr/web2/documentos/ActaMedica/Volumen43-1/Opini%C3%B3n.Trans.Toxoplasma.pdf): "Los hallazgos más recientes en cuanto a la trasmisión del Toxoplasma gondii en Costa Rica nos indican que la ingestión de carne poco cocida, así como de algunos embutidos, en donde se ha encontrado el parásito en forma viable, son mecanismos de infección importante. […] De acuerdo con las observaciones anteriores se puede establecer que el ciclo clásico epidemiológico conocido para la toxoplasmosis en Costa Rica al inicio de los años ochenta […], ha cambiado considerablemente al ciclo […] en donde la ingesta de carnes y embutidos poco cocinados cobra especial importancia."

Por último, el estudio Tipificación y secuenciación molecular de cepas de Toxoplasma gondii aisladas de carne de cerdo provenientes de un frigorifico de Bogotá (publicado por Colciencias, tomado de http://scienti.colciencias.gov.co:8081/digicyt.war/search/EnProyectoGr/xmlInfo.do;jsessionid=B39A7FF74BA8C176B0F1122F741C04BB?nro_id_grupo=00502138155649&seq_proyecto=9331) nos dice: "En Colombia según estudios realizados en diferentes regiones (Frenkel, 1990), cada año aparecen 2 a 10 por cada 1000 recién nacidos con toxoplasmosis congénita, mientras que la toxoplasmosis cerebral (TC) es la principal causa de lesiones neurológicas en los pacientes infectados con el VIH (Juliao & Corredor, 1988). Una de las principales formas de infección en el hombre es el consumo de carne contaminada, entre la cual se encuentra la carne de cerdo, animal que presenta una alta prevalecía serológica de infección por Toxoplasma gondii siendo una de las más elevadas entre las especies domesticas. [...] Este estudio pretende realizar la tipificación y secuenciación de las cepas de T. gondii encontradas en las carnes de cerdo que se distribuyen en Bogotá para consumo humano."

Por supuesto, los parásitos no son todo el problema. La profesora Elena Briceño afirma en su monografía Agentes residuales de medicamentos en carne de cerdo (tomado de http://www.sian.info.ve/porcinos/eventos/expoferia2006/elena_b.htm): "González, A., Mendoza, M. y N. Hernández en 2004 determinaron la presencia de residuos de tetraciclinas y sulfametazina en tejido renal y hepático de cerdos de la región central del país. El 4% de tejido hepático y el 14 % de tejido renal resulto positivo a residuos de tetraciclinas; un 54% de tejido hepático y 25% de tejido renal presentaron residuos de sulfametazina. En nuestro laboratorio en muestras de riñón de cerdos tomadas de tres mataderos del estado Aragua determinamos la presencia de Cloranfenicol en el 17% de las muestras. Estos resultados sugieren la inexistencia de controles rigurosos sobre la administración de antibióticos y tiempos de retiro de los mismos en nuestro país."

Si bien es cierto que la cría de cerdo altamente tecnificada reduce notoriamente estos riesgos, no los elimina por completo, y está claro que en ningún país de América Latina y el Caribe existen los controles que permitan asegurar que la carne de cerdo que se consume sea de la mejor calidad posible. Casos como los siguientes nos ponen a pensar sobre qué tan seguros podemos estar en relación a la calidad de la carne que consumimos:

Sellados 40 expendios de carne por no cumplir con normas sanitarias (noticia publicada por el periódico colombiano El Espectador, en noviembre de 2008, tomado de http://www.elespectador.com/noticias/bogota/articulo88605-sellados-40-expendios-de-carne-no-cumplir-normas-sanitarias): “'Hemos encontrado un tema muy preocupante que va en contra de la salud pública: carne en descomposición, dos mataderos clandestinos, que no cumplen con las condiciones higiénico sanitarias, no cumplen con manejo de agua potable, ni con adecuada disposición de aguas residuales', dijo el Secretario Distrital de Salud, Héctor Zambrano". Esta misma noticia fue registrada por el periódico colombiano El Tiempo, en noviembre de 2008: Hallan 80 toneladas de carne descompuesta en Bogotá que iban a ser distribuidas en tiendas (tomado de http://www.eltiempo.com/colombia/bogota/hallan-80-toneladas-de-carne-descompuesta-en-bogota-que-iban-a-ser-distribuidas-en-tiendas_4650256-1): "Las autoridades descubrieron dos mataderos clandestinos y capturaron a 28 personas. [...] Esa carne en mal estado estaba destinada para ser comercializada. 'Hay gente que la lleva en lonas para venderla en las famas de algunos barrios del sur de Bogotá como carne de segunda o hueso para sopas. Algunos les echan nitrato para quitarles el mal olor y mejorarles la apariencia', aseguraron vecinos del lugar.

Por último, todos estos riesgos se están agravando gracias al calentamiento global, como se desprende del artículo La bioseguridad y la zoonosis ante el cambio climático, que puede leerse en http://www.produccion-animal.com.ar/clima_y_ambientacion/42-bioseguridad.pdf.

En conclusión, no existen datos veraces sobre la calidad de la carne de cerdo ni la epidemiología de parásitos y de enfermedades cardiovasculares relacionadas con el consumo de carne de cerdo en Bogotá, como tampoco existen los controles idóneos para garantizar que la carne de cerdo que se vende en Bogotá cumpla con las normas internacionales en cuanto a la crianza tecnificada, la inexistencia de agentes patógenos y la no presencia de residuos de medicamentos utilizados durante la crianza del animal. Incluso en Europa se dan casos de enfermedades por consumo de cerdo, como hemos visto en España, Irlanda y los países de Europa Oriental. Aún peor, la carne de cerdo altamente tecnificada y 100% garantizada, es de baja calidad proteica y contiene grasas que dificultan la digestión y que elevan los niveles de colesterol, lo que es causa de enfermedades cardiovasculares. Por ello, es altamente recomendable evitar el consumo de carne de cerdo. Especial énfasis debo hacer en los embutidos, que son los que más se prestan para el engaño al consumidor con consecuencias en su salud. Por otro lado, Dios ha prohibido tanto en la Biblia como en el Corán el consumo del cerdo, por lo que cualquier creyente se abstendrá de ello.

Termino con un texto que he traducido del Dr. Hans Reckeweg, alemán creador de la homotoxicología, una rama de la homeopatía (considerada como un enlace entre las medicinas homeopática y alopática): "El consumo de carne de cerdo es particularmente peligroso en las regiones tropicales. Esto, por ejemplo, se muestra en partes de África donde las civilizaciones islámica y occidental viven en territorios vecinos en las mismas condiciones climáticas. [...] La población islámica no consume carne de cerdo y es saludable, son personas que trabajan a una edad considerable como cargadores para numerosas expediciones. Las razas de las civilizaciones occidentales que viven en el otro lado del valle no observan las normas islámicas de comportamiento y de comer, y sufren de todas las enfermedades comunes. En otras palabras, la población que cumple con las leyes islámicas es saludable, mientras que en los que siguen los hábitos de la civilización occidental, se manifiestan todas las enfermedades típicas que vienen con el consumo de carne de cerdo." (Original en inglés: http://www.healthmasters.com/blog/adverse-influence-pork-consumption-health)


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martes, 18 de agosto de 2009

Breve nota sobre Ramadán

Breve nota sobre Ramadán


por Said Abdunur Pedraza




"Alguien se está yendo.... porque viene Ramadán"



En los próximos días se iniciará el ayuno de Ramadán (se calcula entre el 21 y 22 de agosto de 2009 el primer día del ayuno). En muchos sitios en Internet comienzan a aparecer algunas notas sobre qué es el Ramadán, cómo se celebra, etc. Este artículo sólo pretende dar algunos datos básicos para dar a conocer en qué consiste este ayuno.


Ramadán es el nombre del noveno mes del calendario musulmán. Debido a que es un calendario lunar que no utiliza correcciones (como los años bisiestos del calendario gregoriano), este mes no siempre cae en la misma época. Dura 30 días y durante ese lapso de tiempo, todo creyente adulto consciente y en buen estado de salud (salvo la mujer embarazada o durante la menstruación o el puerperio) dejará de beber, comer, fumar y tener relaciones sexuales durante el día. ¿Cuál es el propósito de tal sacrificio? Básicamente, el ayuno en Ramadán tiene los siguientes propósitos:

  1. Agradar a Dios. Ha sido Dios mismo quien ha ordenado hacer el ayuno en Ramadán, todo creyente (musulmán o no) recibe a través del Corán la instrucción de realizar el ayuno, y se hace precisamente para cumplir Su voluntad, acatar Su ley y agradarle.

  2. Purificación. El ayuno es una forma de purificación física y espiritual que ayuda a fortalecer el cuerpo y a templar el carácter. Desarrolla disciplina y ayuda en la eliminación de toxinas, así como en aumentar el autocontrol y la autoestima.

  3. Perdón de los pecados. El ayuno de Ramadán no consiste sólo en dejar de comer y beber, consiste en esforzarse aún más de lo usual en ser buen musulmán, lo que incluye: ser paciente, no exaltarse, no decir malas palabras, no calumniar ni escuchar chismes, cumplir con las cinco oraciones diarias, leer el Corán, pensar mucho en Dios, alejarse de todo vicio y todo pecado, arrepentirse por los pecados pasados haciendo el compromiso de alejarse de ellos. Quien cumpla bien con el ayuno todo el mes de Ramadán, podrá obtener el perdón de Dios por sus pecados, si Él así lo quiere.

  4. Solidarizarse con los menos favorecidos. Quien ha soportado hambre y sed durante 30 días seguidos, puede hacerse mejor a la idea de lo que deben soportar aquellos que normalmente no cuentan con qué comer y qué beber. Esto refuerza el espíritu solidario y ayuda a que la comunidad sea más unida.

  5. Adquirir autoconocimiento. Gracias al ayuno de Ramadán, cada persona descubre que, con la ayuda de Dios, es capaz de vivir en rectitud. Si uno puede prescindir de lo que le es absolutamente vital (comer y beber) durante todo el día por 30 días, ¿cómo no va a poder prescindir de lo que lo destruye y lo aleja del Creador (vicios, egos, depresión, pecados, etc)? Y si durante esos 30 días es capaz de cumplir fielmente con los mandatos divinos, haciendo la oración, leyendo el Corán, estudiando sobre el Islam, compartiendo con los hermanos creyentes, manteniendo la paciencia y el buen carácter, ¿por qué no va a poder seguir haciéndolo todo el año?

Para muchos de los que lo ven desde afuera, el ayuno de Ramadán es una prueba demasiado dura y difícil. Pero para los creyentes, es un regalo de Dios que se espera con ansia y se recibe con alegría, pues gracias a la Misericordia de Dios que nos ha dado el Ramadán, tenemos cada año la oportunidad de mejorar como seres humanos y de acercarnos más a Él, inch’Al-Lah. Por ello, invito a todas y todos a vivir Ramadán con alegría y con pleno Islam, es decir, con total sumisión a la voluntad de Dios.




Musulmanas rompiendo el ayuno con dátiles.


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domingo, 16 de agosto de 2009

Incompatibilidades Fundamentales entre Nacionalismo y Pacifismo

Incompatibilidades Fundamentales entre Nacionalismo y Pacifismo


por Néstor Pedraza

Charla de presentación del libro “Novela y dictadores en América Latina”, de Mercedes Fernández, dada en el marco de la 22ª Feria Internacional del Libro de Bogotá. Agosto 12 de 2009


Con la Paz de Westfalia firmada en 1648, se inició el estado nación y se promulgó y desarrolló el principio de soberanía territorial en los asuntos interestatales, pero no fue hasta el siglo XIX tras el triunfo del liberalismo burgués en la Revolución Francesa, y la imposición de sus ideales, que el nacionalismo se convirtió en parte del imaginario de todas las sociedades en el mundo. Por supuesto, esto no surgió de un apoyo espontáneo e irrestricto a la causa burguesa en todo el planeta, sino que se forjó a lo largo del siglo XIX y la primera mitad del XX con el imperialismo europeo y la consecuente permeación del colonialismo en las culturas, tradiciones, artes e imaginarios de los países invadidos y dominados por Francia, Gran Bretaña, Alemania, etc., proceso al que se le ha dado continuidad a partir de la segunda mitad del siglo XX a través de la globalización cultural burguesa, lograda con la propaganda y los medios masivos de comunicación.

Antes de la aparición del nacionalismo, no existió el concepto de nación como tal, por lo que la nacionalidad y la soberanía nacional ni eran derechos de los individuos o de los pueblos, ni eran preocupación teórica de los filósofos. El derecho a la autodeterminación de los pueblos, fue adoptado como derecho a la autodeterminación de los individuos por parte de los románticos, que desarrollaron la idea de la genialidad absoluta del artista y en particular del escritor, aquel ser que podía encerrarse en su torre de marfil y de forma autónoma, aislada, crear universos originales y personajes únicos a modo de dios todopoderoso, ante el cual los demás mortales no podían hacer más que adorar su obra (lo que se convertiría en una exaltación exagerada del individualismo por parte del surrealismo, y en el epicentro de la ideología capitalista modernista y posmodernista). Ese mismo principio de autodeterminación es esgrimido hoy día por movimientos de izquierda y defensores de la paz como uno de los principios más sagrados que existen, y de cuyo respeto depende el fin de las guerras en el mundo. Que desde el socialismo y desde el capitalismo se hable de nacionalismo, autodeterminación, democracia y derechos humanos como guías hacia la construcción de una sociedad justa, y que ambos convivan alrededor de estos principios en la socialdemocracia, no es una casualidad ni producto del sincretismo: ambos sistemas sociopolíticos son hijos de la Ilustración. Son ambos, entonces, hijos del ideario burgués. No en vano fue Marx quien mejor entendió cómo funciona el capitalismo, mientras los capitalistas eran tomados por sorpresa por la crisis bursátil de 1929. Pero el nacionalismo y la autodeterminación de los pueblos, no son esos principios de paz y convivencia que nos han hecho creer: Como cita Mercedes Fernández en este libro que hoy presentamos, el filósofo británico Maurice Cranston nos aclara en su libro “Los orígenes del nacionalismo”: “Nacionalismo es un credo egoísta. El uso de la palabra ‘auto’ en su doctrina de autodeterminación no es insignificante. Nacionalismo es egoísmo en gran escala. Quizás sea éste el secreto de su éxito en el mundo moderno”.

Rosa Luxemburgo (asesinada hace 90 años por la socialdemocracia alemana) entendió que la autodeterminación nacional defendida por Lenin, incluso con su distinción entre el nacionalismo de la nación opresora y el nacionalismo de la nación oprimida, no podía ser parte de una plataforma revolucionaria, pues según ella, mientras exista capitalismo no puede existir un estado nacional que no sea agresivo, militarista y conquistador. Pero sus argumentos contra el nacionalismo fueron inútiles para evitar la fractura de la Segunda Internacional: En 1914 los socialdemócratas de Alemania firmaron un pacto con el gobierno imperial para apoyar el ingreso alemán a la I Guerra Mundial, financiado con bonos de guerra, y luego la revolución bolchevique devino, como ella había pronosticado, en dictadura: el estalinismo soviético. No previó ella esto gracias a un pálpito o a la intuición femenina: Mercedes Fernández nos recuerda cómo Marx y Engels, respondiendo a Bakunin en 1849, defendían que la justicia y otros valores morales, así como la independencia de algunos, podían ser violados con impunidad en “beneficio de la civilización”. Cualquier similitud con el slogan de “liberación de los pueblos oprimidos” que ha servido de pretexto ideológico al imperialismo alemán, al francés, y por supuesto al estadounidense, no es mera coincidencia. Sin embargo, a mi parecer Luxemburgo se equivocaba al pensar que una vez el socialismo imperara en el mundo, las naciones serían dueñas de su existencia histórica y entonces tendría sentido el derecho de la autodeterminación nacional. El concepto de nación en sí mismo, independientemente del sistema sociopolítico en el que se halle inserto, es guerrerista y expansionista.

El fruto del egoísmo del nacionalismo es históricamente palpable en todo el planeta a lo largo del siglo XX. Mercedes Fernández nos cuenta cómo la nación revolucionaria francesa, inspirada en el “Contrato Social” de Rousseau y en las ideas de Montesquieu, Diderot y otros intelectuales de la Ilustración, dio pie al imperio napoleónico, y cómo éste desencadenó la popularidad en Alemania del Volksgeist o “espíritu del pueblo”, concepto surgido con Fichte en el prerromanticismo alemán y desarrollado por Herder, cuyas ideas darían fundamento al romanticismo germánico. De forma que mientras en Francia y Estados Unidos se declararon los “derechos del hombre”, en Alemania se declararon los “derechos del pueblo”. Sin embargo, Mercedes Fernández nos muestra cómo Prusia incorporó a Alsacia-Lorena tras la guerra Franco-Prusiana de 1870 recurriendo a elementos del nacionalismo francés, y cómo los franceses enfrentaron el imperialismo alemán incorporando elementos del Volksgeist al discurso revolucionario, al punto de que la forma como franceses y alemanes justificaron sus ideas nacionalistas se hizo poco diferenciable, más aún después que el filósofo e historiador francés Ernest Renan, quien aseguró que el nacionalismo suprime la idea de humanidad al fragmentarla en una multitud de grupos cerrados en sí mismos (citado también por Mercedes Fernández), se esforzara en reconciliar en una, estas dos ideas de nación que han dado origen a todos los nacionalismos modernos.

El credo nacionalista fue el espíritu de las guerras de independencia en el mundo, forjado y extendido por la cultura y la filosofía de los propios colonizadores. La idea no era independizarse en el sentido de romper con la hegemonía sociocultural del colonizador, sino independizarse en el sentido de quebrar las limitantes que el colonizador imponía a la burguesía criolla, a fin de que ésta pudiera acceder al poder que sólo podía detentar hasta entonces el europeo. Por ello, las guerras de independencia no significaron un cambio en las relaciones de poder entre los diferentes grupos poblacionales locales, sólo significaron un reemplazo en las altas esferas del poder: la burguesía local reemplazó a la burguesía extranjera. Los negros siguieron siendo esclavos, los indígenas siguieron siendo sirvientes y continuó su exterminio, los mestizos siguieron siendo discriminados, etc.

Este credo nacionalista, unido al desprecio europeo (aprendido de Roma) por las culturas de los pueblos conquistados y colonizados, a la idea de que unas culturas y/o etnias son superiores o más avanzadas (civilizadas) que otras (avance entendido en el mapa universalista de la historia hegeliana), y a las fronteras artificiales que los europeos trazaron a su conveniencia y dejaron tras su retirada de los territorios ocupados, construyeron el mapa de un mundo convertido en bomba de tiempo, o más bien, en colección globalizada de bombas de tiempo. Al respecto, el filósofo, sociólogo y antropólogo francés Ernest Gellner, afirmó: “el nacionalismo no es el despertar de las naciones hacia su conciencia propia: inventa naciones donde no las hay”. Esto es especialmente cierto en el caso del colonialismo, que creó naciones artificiales como Yugoeslavia, donde se desató una masacre en la contradicción de las dos ideas ya expuestas de nacionalismo: Por un lado, según la noción francesa de nación, todos los ciudadanos de Yugoslavia estaban unidos en un espíritu nacionalista universal ahistórico, con una identidad cultural unificada más allá de la etnicidad y las diferencias sociales, identidad construida con base en un epos como lo define Mercedes Fernández en su libro: "Cúmulo de elementos funcionales que son utilizados para la construcción de identidades colectivas". Pero por otro lado, según la noción alemana, cada uno de los pueblos que habitaba Yugoslavia, es decir, cada grupo humano unido por unas costumbres, una literatura, una historia y unos mitos, configuraba una nación, y esto llevó a que los serbios exterminaran a más de 250.000 bosnios, principalmente por ser en su mayoría musulmanes.

También tenemos como ejemplo todos los países latinoamericanos, surgidos de las fronteras creadas por el Imperio Español de acuerdo a sus necesidades administrativas (totalmente ajenas a las realidades culturales de los pueblos que aquí habitaban), y de las posteriores guerras nacionalistas sustentadas en principios burgueses eurocéntricos, que de forma paradójica justificaron la búsqueda de cada país latinoamericano, de una voz propia dentro de la “historia universal” hegeliana, haciendo eco de un discurso que califica a América de burda imitación de la civilización (es decir, de Europa). Caso particular es el de Colombia, que encierra en sus fronteras varios pueblos cuyas divergencias impiden hablar de una colombianidad. Por supuesto, no incluyo a los pueblos indígenas, a los que desconoce por completo el estudio hegeliano de la realidad latinoamericana. Al respecto, dice Mercedes Fernández, hablando de la obra de Leopoldo Zea:

“De acuerdo a Zea, […] los latinoamericanos no pueden considerar la cultura europea como propia, se sienten más bien ‘imitadores’ de ella. Lo extrínseco a Occidente, las culturas indígenas pre y post colombinas, han sido explícitamente excluidas en el texto de Zea, aunque aparecen espectralmente en el vacío”.

Volviendo a las dos nociones de nación que forjaron la catástrofe yugoslava, vemos cómo en Colombia la noción francesa permite a los diversos pueblos que habitan el territorio, construir, inventar o incluso fingir una identidad, una unión bajo una idea más o menos común de nación, patria y bandera. Pero la noción alemana ha hecho surgir movimientos como el de País Paisa, que busca la configuración e independencia de una nación formada por los pueblos que comparten la cultura, historia y mitología paisas; noción que también ha puesto a los pueblos indígenas a autodenominarse “naciones”, lo que es sintomático de la renuncia a su concepción ideológica particular, tan distante de occidente. Añadamos a esto que los modelos legislativos europeos, ajenos a la experiencia latinoamericana, no pueden reflejar buena parte de su realidad social y cultural, que el dictador es una figura arraigada en el imaginario social latinoamericano, lo que ha posibilitado que la dictadura sea vista como un mal necesario, y que según Horowitz, la mayoría de las naciones en Latinoamérica funcionan de acuerdo a la “norma de la ilegitimidad”. A la luz de estos postulados, se aclara por qué las posturas y los discursos de Chávez, Uribe y Correa son tan similares aunque dicen defender idearios opuestos. Considero que estos tres personajes están afirmando las siguientes palabras de Mercedes Fernández: "Es quizá posible postular que la 'norma de la ilegitimidad' política en Latinoamérica es, de hecho, un proceso de legitimación ad hoc del statu quo social, cultural y político de estas naciones". Y más adelante agrega: "Desde la perspectiva de este trabajo, la cuestión de la legitimidad de un régimen se decide en el imaginario social, y no en la praxis legal".

El efecto nefasto que ha tenido en todos los pueblos la imposición del ideario burgués a través del colonialismo, puede verse en el surgimiento del término Genocidio, de cuya primera ocurrencia se tiene registrado el de Armenia, cuando un imperio turco decadente, infiltrado por las ideas nacionalistas europeas, apoyado e impulsado por Alemania y Austria-Hungría, atacó a la minoría armenia dejando una estela de muertos cuya cifra no ha sido determinada, pero que según muchos analistas, pudo superar el millón. (Técnicamente, teniendo en cuenta la definición de la Asamblea General de Naciones Unidas —negación del derecho de existencia a grupos humanos enteros—, las cruzadas habrían sido genocidio de los cristianos contra los musulmanes, y lo que le valió a Fernando de Aragón y a Isabel de Castilla el calificativo de Reyes Católicos, fue el genocidio que ejecutaron contra gitanos, judíos, musulmanes y cristianos no católicos, así como el que llevaron a cabo en América contra todos los pueblos indígenas. Según esto, varios Papas, Reyes y Generales europeos del Medioevo deberían calificarse hoy como criminales de lesa humanidad. Pero no fue hasta 1944 que Raphael Lemkin, judío polaco, acuñó el término genocidio y defendió la creación de leyes internacionales sobre el mismo, en el marco de la concepción liberal burguesa de la política internacional, de modo que el término ha quedado fuertemente relacionado con el concepto de estado-nación).

Después vendrían los nacionalsocialistas alemanes, que se propondrían el exterminio de gitanos, polacos étnicos, pueblos eslavos, disidentes políticos, disidentes religiosos (incluyendo Testigos de Jehová, con la complacencia del protestantismo y del catolicismo alemanes), discapacitados, homosexuales, y por supuesto, judíos, como parte de sus estrategias de expansión imperial para recuperar la “gloria” del pueblo alemán. Se calculan en más de 11 millones las víctimas fatales de un proceso que surgió de la exacerbación del sentimiento nacionalista alemán, frente a la miseria en que dicha nación se encontraba a manos del embargo económico establecido por las naciones vencedoras en la I Guerra Mundial, guerra que surgió también de los sentimientos nacionalistas del imperio Austrohúngaro, del imperio Ruso y de los alemanes de Prusia, que querían expandirse a costa de los países formados con la caída del imperio Otomano (países que estaban sumergidos en las guerras balcánicas, por los mismos motivos). El interés nacionalista ruso apoyó a Serbia en su conflicto contra los austrohúngaros, que recibieron el apoyo alemán (incluida la participación política y financiera de la izquierda alemana), por lo que Francia entró a defender sus intereses nacionalistas en contra de los alemanes, con quienes había perdido parte de su territorio. Y así, de un momento a otro, el mundo se vio sumergido en una confrontación que acabó con la vida de más de 10 millones de personas, y que sería el abrebocas de la II Guerra Mundial, considerada por muchos como una mera continuación de la primera.

Saltando a lo más reciente, puede verse cómo el conflicto étnico en Ruanda se cocinó gracias a los intereses de las potencias occidentales que alentaron la guerra con ideas nacionalistas y, por supuesto, con dinero y armas. Los tutsi, apoyados por Estados Unidos al punto de hacerse anglófonos, y que habían sido convertidos por los colonizadores belgas en una élite a través, entre otras cosas, del carné étnico que les daba grandes privilegios, se enfrentaban a los hutus, apoyados por Francia al punto de hacerse francófonos. Independizados de los belgas, los ruandeses construyeron un estado nación según el modelo liberal burgués del colonizador europeo, modelo que fracasó y llevó a la matanza de 800.000 personas, en las barbas de los cascos azules de la ONU, sin que las potencias occidentales hicieran algo al respecto sino más bien, con la complacencia de Bélgica y el apoyo de Francia, por un lado, y de Estados Unidos y Gran Bretaña por el otro. Matanza que fue financiada en parte con dineros enviados por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial bajo un “programa de ajuste estructural”, y por la que han sido condenados religiosos católicos y protestantes que participaron por acción o por omisión en asesinatos masivos. La noción de raza superior y la defensa del nacionalismo fueron pilares de la exacerbación del odio y la estrategia genocida.

Por supuesto, no puedo dejar de mencionar el conflicto actual en Oriente Próximo, que se originó en Rusia, donde nació el sionismo, forma de nacionalismo judío que en alianza con los intereses del Imperio Británico (que durante la retirada de sus colonias buscaba asegurarse que éstas no cayeran en manos enemigas) y posteriormente de los Estados Unidos, convino en la creación de un estado israelí en la colonia británica en Palestina, al mejor modo del liberalismo burgués. Por supuesto, las potencias anglosajonas patrocinaron este proyecto con la condición de la absoluta lealtad y sumisión del estado israelí a los intereses de occidente. El proyecto se retrasó con la llegada de la II Guerra Mundial, pero ésta en últimas cayó como anillo al dedo: el holocausto nazi, dramático y deplorable pero no únicamente anti-judío, fue la excusa perfecta para que occidente, supuestamente arrepentido por no haber evitado tal genocidio, cumpliera por fin con la vieja promesa de crear el estado de Israel y con él, mediante la exacerbación de un nacionalismo judío antes inexistente, mantener la zona en el caos propicio para manejar el asunto del petróleo tras bambalinas, y mantener bajo el estatus de “pueblos bárbaros” a los países árabes, tan distantes de ese otro ejemplar, esa parte nuestra (occidental) que brilla como estandarte de la civilización (del “mundo libre”) en medio de los lobos orientales, bárbaros y atrasados. El mismo nacionalismo que justificó los guetos y los campos de concentración en donde los alemanes recluyeron a los otros, los diferentes a ellos, y con el que los soviéticos levantaron el muro de Berlín para mantener adentro a los suyos, aislados de los otros, ha llevado a los israelíes a perseguir y aislar a los otros, los diferentes a ellos, los palestinos expulsados de su tierra primero, y hacinados ahora tras un muro de hormigón e infamia.

La trampa está a la vista: contra el nacionalismo del opresor, se levanta el nacionalismo del oprimido, que no es más que el reconocimiento y la legitimación de los principios y valores del victimario por parte de la víctima, que ahora busca, a través de ese reconocimiento, hacerse victimario. Así, las víctimas judías se convirtieron en los victimarios sionistas. Y las ahora víctimas palestinas, se aferran al nacionalismo invocado y exacerbado por la OLP primero y Hamas ahora, con el objeto ya no sólo de expulsar al invasor, sino de aniquilarlo aún a costa de la vida propia, tanto del individuo como de la comunidad. Por supuesto, los medios de comunicación lo muestran como un problema entre religiones, y se habla del choque entre civilizaciones y otras burdas simplificaciones. Si los hombres bomba fueran fruto de la religión, habrían aparecido hace muchos siglos (ya en el siglo XIV se usaba la pólvora con fines militares), pero no son más que una de las manifestaciones culmen de las tesis del nacionalismo. Prueba de ello la encontramos en nuestro propio himno nacional: “Ricaurte en San Mateo en átomos volando, ‘Deber antes que vida’, con llamas escribió”. Nos sorprende que los palestinos se inmolen por su causa nacionalista, pero resaltamos como heroico el acto de Antonio Ricaurte, que hizo lo mismo por un ideal idéntico. Igualmente, si la tesis del choque de civilizaciones fuera cierta, jamás se habría dado la convivencia pacífica y fructífera entre judíos, cristianos y musulmanes que desarrollaron las artes y las ciencias en Bagdad y Córdoba durante siglos, y que trabajaron de la mano en los equipos de traductores de Toledo, sin los cuales la Ilustración no habría tenido material de qué alimentarse.

La exaltación de la patria (a través de la cual se simboliza la nación) como lo más sagrado, aquello por lo que se ofrece la vida, es intrínsecamente la negación de la paz. Saludar a un pedazo de trapo diseñado por una minoría e impuesto como símbolo de la unidad de una nación artificial; conmemorar la fecha en que una minoría burguesa consiguió defender el que consideraba su derecho a acceder al poder y manejar sus negocios sin el control de la metrópoli, bajo la idea abstracta y ficticia de una “liberación” denominada “independencia”; ponerse firme al escuchar las notas musicales de una obra europea compuesta por un italiano y vanagloriarse de su belleza como si fuera parte fundamental de nuestra tradición y nuestra cultura, son actos ilusorios necesarios para la construcción de una identidad colectiva, y a la vez, nos impiden la construcción de una identidad verdaderamente nuestra, que nos permita definirnos en nuestros propios términos y no en los términos de la concepción eurocentrista que impone occidente. Esto nos queda claro al leer este libro, “Novela y dictadores en América Latina”, en el que Mercedes Fernández nos muestra la trampa en que han caído muchos filósofos y ensayistas latinoamericanos al tratar de dilucidar el asunto de una identidad latinoamericana. Al querer defender el ingreso de América Latina en la “historia universal” como la planteó Hegel, sencillamente reconocen y justifican la visión hegeliana de que la historia de todos los pueblos de la tierra es una cadena de avances logrados a punta de ensayo y error, en la que unos pueblos han logrado un mayor avance y por lo tanto, son superiores a otros. En específico, para Hegel Europa es superior al resto del mundo, y América no es más que un mal remedo de aquella.

Mercedes Fernández nos explica que controvertir esta visión utilizando la misma metodología hegeliana, sólo ha llevado a una contradicción insalvable entre un extrínseco textual que busca la comprensión del otro, el humanismo, y un intrínseco textual simultáneo que en realidad legitima a América como nuevo centro, barbarizando a Europa como nueva periferia. Tengamos en cuenta que Hegel es considerado uno de los grandes metafísicos, que tuvo un impacto muy profundo en Marx y su materialismo histórico, y que no es de sorprender que siendo alemán, defendiera la Ilustración y la Reforma Protestante, ambas surgidas en Alemania. Para Hegel, lo más avanzado de la humanidad estaba en la conjunción del espíritu germánico con el cristianismo evangélico, aunque mucho se ha sospechado que tras su defensa del cristianismo, Hegel ocultaba su filiación francmasónica. Mercedes Fernández nos recuerda que el culto al individuo superior, presente en Oton I El Grande, primer emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, fue recogido, teorizado y divulgado por pensadores como Hegel, Spencer, Shopenahuer, Nietzsche y Ortega y Gasset. Y cuando hablamos de este individuo superior no podemos dejar de pensar en Hitler y en su ideal de un mundo ario. Pero por supuesto, no debemos tampoco dejar de pensar en los dictadores latinoamericanos, siempre buscando emular al héroe hegeliano, absolutamente europeo, pero al estilo criollo, en la búsqueda o invención de esa esquiva identidad latinoamericana. Al respecto, cito a Mercedes Fernández:

“La influencia de Hegel es […] particularmente interesante para mi trabajo, […] por ser la base filosófica que sustenta los experimentos totalitarios de los siglos XIX y XX y, con ellos, a los dictadores latinoamericanos; por otra parte, el culto al héroe —en su acepción de personaje histórico o político—, se manifiesta, tanto en el poder acordado —o tolerado— a ciertas figuras más o menos carismáticas, como en el ejercicio mismo del poder de muchos dictadores contemporáneos, dentro y fuera de Latinoamérica”.

En definitiva, no se puede combatir a occidente desde occidente, y por ello, no podremos construir una sociedad distinta, sin nacionalismos, sin guerras, y con oportunidad real de vida digna para todos, mientras sigamos buscando atacar el modelo socio-económico-político neoliberal haciendo uso de los principios y valores del ideario burgués que lo concibió, ni buscando alternativas en otros modelos derivados también de dichos valores. En otras palabras, la defensa de la autodeterminación de los pueblos, la soberanía nacional, los derechos del hombre y los derechos de autor, todos ellos conceptos surgidos del liberalismo burgués concebido en la Ilustración, no generará los cambios profundos que requerimos, si queremos un mundo donde la armonía, la equidad y el pacifismo sean lo usual, no lo excepcional.

Mercedes Fernández nos introduce por este camino al estudio de las novelas latinoamericanas protagonizadas por dictadores, en las que el personaje del dictador no corresponde a una figura dictatorial latinoamericana histórica específica, sino a un sancocho (multifacético en la experiencia literaria que ofrece, y sabroso por lo bien preparado) cocinado con base en características conocidas (tanto reales como míticas) de diferentes dictadores que, de mano de la CIA norteamericana, pero con buena dosis de tradición autóctona y mestiza, pusieron su firma en la historia reciente de nuestros países. Para ello, primero nos da un barniz sobre la figura del dictador latinoamericano visto en el contexto de la dictadura como se ha concebido en Grecia, Roma y la Europa de la Ilustración. Dice Mercedes Fernández en su libro:

“Siguiendo la antigua costumbre de escribir nuevos mitos o manipular los existentes para incorporar y sacralizar los cambios que se producen en una sociedad […], la mayoría de las dictaduras en Latinoamérica suelen hacer un esfuerzo por crear una cierta apariencia de legalidad, generalmente escribiendo una nueva Constitución o reformando la anterior. Por otra parte, en aquellas dictaduras que podemos considerar tiránicas, el problema de la legalidad del gobierno puede ser radicalmente ignorado; el tirano gobierna generalmente por decreto y por encima no sólo de la ley, sino incluso de las apariencias”.

Una vez más, los gobiernos de Chávez, Uribe y Correa corroboran estas palabras de la autora.

Luego, Mercedes Fernández hace algunas correspondencias continentales entre diferentes tipos de gobierno autoritario relacionados a diferentes momentos históricos, y la representación novelística de los correspondientes tipos de dictador o tirano. Para esto último, recurre a una diversidad de novelas latinoamericanas que tratan el tema, iniciando con un notable análisis del cuento “El Matadero” de Esteban Echeverría (1838), pero se centra en el estudio de cuatro obras en específico: “El Señor Presidente” de Miguel Ángel Asturias (1946), “El Recurso del Método” de Alejo Carpentier (1974), “Yo el Supremo” de Augusto Roa Bastos (1974), y “El Otoño del Patriarca” de Gabriel García Márquez (1975). El estudio que Mercedes Fernández hace de estas novelas se elabora, según sus propias palabras, sobre el análisis de su mediación en la creación de un epos específico a Latinoamérica. La validez y enorme importancia del estudio de estas novelas para entender mejor nuestra historia o lo que creemos es nuestra historia, nos lo revela la propia autora:

“La novela es capaz de romper las barreras de toda formación discursiva, puede tomar prestado de todos y cada uno de los discursos, subvertir toda autoridad y autorizar toda subversión, rompiendo el monologismo de toda verdad canónica”.

Española nacida bajo la dictadura de Franco, con un primer trabajo en el Chile de Allende, que le permitió estar en el meollo mismo del inicio del régimen de Pinochet (es decir, en reclusión), Mercedes Fernández Durán vivió en Japón y reside ahora en Canadá. Lectora desde la infancia, ha completado en este libro no sólo un trabajo con todo el rigor que demanda la academia, sino un texto de sumo interés por igual para amantes de la historia como para amantes de la literatura. Pero más allá de eso, “Novela y dictadores en América Latina” nos recuerda (con sobrados argumentos perfectamente documentados, correlacionados y analizados) que las novelas (y por extensión, la literatura), aunque sean obras de ficción, son verdaderamente obras literarias en la medida en que son un reflejo del tiempo del autor, tanto en lo factual como en lo conceptual, lo imaginario, etc. Es decir, no puede desdeñarse el valor de una novela (o cualquier otra obra literaria) como documento útil para las ciencias humanas (todas ellas). De hecho, Mercedes Fernández nos advierte que la novela tiene la facultad irreemplazable de llegar a donde el ensayo y la filosofía no alcanzan, principalmente porque la “realidad” como la conocemos no es tal, está siempre impregnada de lo mítico; la historia de una nación se funde con la tradición y el mito, de tal forma que quien analice, por ejemplo, los fundamentos de la construcción identitaria colectiva latinoamericana, ceñido sólo a los “hechos” históricos, no podrá desenmarañar el entramado mítico que ha bañado, alterado, translucido, ocultado y hasta inventado los hechos que, si pudiéramos ver hoy con nuestros propios ojos, quizá nos parecerían en muchos casos, absolutamente ajenos y desconocidos. Cito a Mercedes Fernández:  

“Contrariamente a los géneros denotativos, poiesis, que no está atada a una ‘verdad’ predefinida por la historia o la política oficial, que puede tomar en cuenta lo posible y lo probable, y sobre todo lo silenciado, es singularmente capaz de evocar estas realidades”.

No puedo, en consecuencia, terminar esta presentación de “Novela y dictadores en América Latina: La identidad en ficción, pensamiento y forma”, sin leer un fragmento del mismo, en el que Mercedes Fernández, periodista y docente universitaria madrileña, doctorada en estudios interdisciplinarios, galardonada con numerosas distinciones y becas de investigación, habla con respecto a “El Otoño del Patriarca”, de Gabriel García Márquez:

"Como ya he mencionado, la novela de García Márquez hace referencia sincrética a toda la historia dictatorial del continente, comenzando con las dictaduras que surgieron como resultado de las guerras de Independencia, y terminando en el período contemporáneo al escritor. Todo el desarrollo políticio-mítico de la novela es una espiral que abarca desde la encarnación del Dios = Patriarca en el vientre de la pajarera nómada en el "origen de los tiempos" -que aquí coinciden, políticamente, con el período de la Independencia, y mítico-históricamente con el desembarco de Colón-, hasta la muerte contemporánea del "paquidermo"-Dios = Patriarca. Si inscribimos la sucesión temporal de los acontecimientos en el triángulo que representa la Trinidad, tendremos un prisma en cuyo centro se desarrolla la acción de la novela en una espiral ascendente cuyos círculos concéntricos se van formando de acuerdo a las coordenadas temporales que proveen las referencias político-históricas de la novela. En la medida en que la acción político-histórica que se desarrolla en esta espiral es iluminada por la luz refractada que atraviesa las distintas caras del prisma mítico en el que se inscribe, tendremos un mayor o menor énfasis en los aspectos míticos, mítico-históricos, mítico-políticos o políticos de la novela y, en consecuencia, un cambio en las voces que narran la historia, en la perspectiva desde la que es narrada, y en el modo -más o menos poético- en que es narrada. Por último, podemos ver que esta imbricación de elementos hace que todos los personajes que se relacionan íntimamente con el Dios = Patriarca tengan un valor mítico -como lo hemos visto en el caso de su madre, Bendición Alvarado- o lo adquieran en contacto con él, como vemos claramente en los dos amores de su vida."

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